domingo, 2 de noviembre de 2014

BiciBendecido Ccs - La Colonia Tovar

Desde hace tiempo tenía el deseo de subir a la Colonia Tovar en bicicleta; la oportunidad llegó y no dudé en aprovecharla; varias personas me preguntaron ¿Con quién vas?, inmediatamente respondía con Dios; respondían: “¿solo?”, la respuesta nuevamente era, solo no, con Dios; y efectivamente hay una diferencia grande entre recorrer distancias (de tiempo o espacio) solos o con esa enorme e indescriptible compañía.

El día sábado primero de noviembre arrancó la aventura, saliendo a las 6:35 am desde San Martín (Ccs), a las 6:46 am ya arrancaba con mucha alegría la subida desde La Yaguara, con la inesperada sorpresa que la subida era demasiado fuerte para mis condiciones físicas, que me sentiría mal incluso y que tendría que pararme a comer enseguida y caminar un ratico con la bicicleta (esa situación tan hermosa apenas en el Km 1), se te pasan muchas cosas por la mente, entre ellas: “¿Para qué salí de bocón a decir que me iba en bicicleta?”, “Dios ayúdame que no puedo solo” y otras cosas que ustedes se pueden imaginar y podemos conversar luego. El aprendizaje: quiebra tu ego y camina un ratico con la bicicleta, luego otro rato caminando, otro rato en bici, hasta que llegué al Km 4 donde está un puesto de la Guardia Nacional y desde allí el camino fue muchísimo más llevadero y retornó la sonrisa al rostro. Algunas anectodas: un rottweiler corrió tras de mí y lo detuvieron para que no me hiciera nada, par de vehículos me bendijeron, un BMW que iba tarde pasó a 80 Km/h y me salpicó de agua y otros hechos que son parte de la vida. Realicé paradas cada 35 o 40 minutos para hidratarme; cada 90 minutos aproximadamente me comía un cambur.

A las 8:25 am estaba en el Km 17 de la carretera La Yaguara – El Junquito; a las 8:50 am en el Km 21; a las 9:05 am en el pueblo del Junquito, donde tuve la bendición de conocer a Cheo y a Ramón en la Plaza Bolívar, conversar un poco sobre Dios y sobre sus vidas, fue una gran bendición que renovó el espíritu y las ganas de seguir adelante, me bendijeron agregando entre muchas otras cosas que tendría un excelente viaje porque Dios iba conmigo, les preguntó sobre el camino y agregaron que venía una gran subida hasta la Escuela de Policía; yo pensando si superé la de los primeros kilómetros esta no debe ser tan difícil, y nuevamente Dios tuvo que partir el ego, muy ruda la bendita subida.

A las 10:35 am me detuve en un grato parador en el Km 30 aproximadamente a hidratarme y comer un cambur, allí venden mondongo, cochino frito y algunas otras maravillas; me la saluda Keny, luego hablo con Arturo que desayunaba una arepa gigante y posteriormente pasa Kenia (madre de los muchachos) y me dice: “Deberías regalarme esa placa de la bicicleta”, a lo que gratamente sorprendido respondí: “Lo siento, hoy no podré, para la próxima traeré una para ti”, me dice que allí colocan un cd de música cristiana todas las mañanas y empezamos a conversar sobre lo hermoso que es dar las primicias del día para Dios, en agradecimiento por la vida y todo lo que nos rodea y otra serie de cosas muy agradables; inquieto por el Espíritu Santo tuvimos la oportunidad de orar por sus vidas y por su negocio y con una gran alegría, lágrimas en mis ojos y el tanque espiritual full continuó la rumba a pedal. Keny me había comentado que lo más duro venia empezando “La Montaña de Dios”, resulta q dicha montaña es como 1 Km de pura subida pero con un clima muy fresco y feliz.

Luego de eso un camino sabroso y agradable, unas “Curvas Peligrosas” que a 45 Km/h mientras el sudor de tu cuerpo con el frío te llenan de más adrenalina y alegría y a las 11:43 am luego de 49,85 Km de recorrido, llego al arco de entrada de la Colonia Tovar, la alegría fue muy grande y recordaba el inicio del viaje y lo que me hubiese perdido si hubiese decidido retornar y no “ser bocón”.

Al llegar al sitio de hospedaje, el odómetro marcaba 58 Km, 4:01 horas de recorrido (hay que sumarle los tiempos de descanso), una velocidad máxima de 54 Km/h.

Mi estadía fue realmente bendecida en la Colonia Tovar, en par de oportunidades llegué a pensar en enviar la bicicleta con unos amigos en carro porque no dormí mucho y para compartir más tiempo con ellos; pero a las 5:30 am ya me estaba despertando, a las 6:23 am ya estaba de retorno; a las 7:02 am en el arco de entrada de la Colonia Tovar compré a Orlando par de bollitos (pollo y chicharrón) para llevar, a las 7:40 am aproximadamente me consigo con alegría a Arturo y a Keny quien me dice: “Berro Mariano le echaste un camión de bo…”, les comenté un poco sobre el viaje y mi agradecimiento y continué; dos kilómetros más adelante me detengo para colocar la luz trasera producto de la densa neblina y pasa Kenia en una camioneta y me grita: “Chao mi amorrr”, jajajajaja, más gasolina anímica para el viaje. a las 8:25 am desayuné en un sitio hermoso en la vía, a las 9:03 am estaba en pueblo del Junquito; a las 10:15 am estaba en mi casa en San Martín con 56 Km y 3:08 horas de recorrido (sin contar las paradas); la bajada desde El Junquito  estuvo bastante fuerte, mi bolso estaba pesado y en la bicicleta de ruta sufre más la espalda, pero muy contento.

¿Aprendizajes? Muchísimos; ¿Momentos difíciles? Varios; ¿Satisfacciones y bendiciones? Demasiadas. Enormemente agradecido con Dios por ser mi principal patrocinante y llenar mis caminos de tanto amor.

Quienes deseen ver las imágenes del viaje pueden hacerlo en mi página de fotografía:


Mariano Montilla



1 comentario:

  1. Sigue así. Felicidades. A veces olvidamos de lo que el espíritu humano es capaz.

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