Había sido un fin de semana intenso y hermoso,
ÉL con su Espíritu y su espada de dos filos
Nos había confrontado y sacado brillo,
Nos había llenado de retos, de amor, de herramientas,
Orábamos y junto con la inquietud por tomar la guitarra,
Llegó un temor por hacerlo fuera de su voluntad,
Por no saber que canción entonar,
El músico estaba del otro lado del salón
Y mi habilidad es poca con las seis cuerdas;
La inquietud pudo más que mis temores,
Algunos acordes en sol mayor, mi torpe voz y su Espíritu,
¡Sé que estaba allí!
Todas las personas nos unimos a adorarle,
Fluían los cánticos tanto como las lágrimas y palabras
De agradecimientos, de alegría, de esperanza,
De agradecimientos, de alegría, de esperanza,
Una adoración genuina a Dios que nos liberaba;
Un maravilloso momento que ÉL usó
Para reafirmar sus propósitos en sus anteriores gestos,
Fue más que un postre espiritual,
Fue su presencia
Y ante eso las palabras se quedan cortas,
Todos en familia concluimos ese tiempo con un nuevo rostro,
Y una palpable actitud de agradecimiento al Todopoderoso
Su Espíritu nos había quebrado y llenado una vez más,
No deja de ser impactante que use a gente
Tan torpe y pecadora como yo,
Para que nos llenemos de su amor...
A Dios sea la gloria!
Mariano Montilla
13/03/2015
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