“Jesús me envía” sábado 9 de
mayo, Hospital Pérez Carreño. Ode me había invitado, ella sabe que me
gustan esas actividades. Tenía varios compromisos y no estaba seguro de mi
participación; sabía llegar al lugar pero no estaba claro sobre mi rol para ese día, ni conocía a mis acompañantes a excepción de Dios.
Horas
antes de la actividad compartía algunas canciones con Dios y fue cuando se me ocurrió llevar la
guitarra, luego la cámara y obviamente
la Biblia; si Jesús me envía, ¿cuáles son mis armas? Este servidor durmió poco
esa noche y se levantó bien temprano, esperando encontrar en la Estación de Metro La Paz
a un Héctor que no conocía, al cual imaginaba cerca de un grupo de evangélicos
con franelas blancas; Héctor estaba acompañado por Ka una gran hermana de batalla,
nos montamos en el carro, oramos, llegamos al Hospital y me entero que es en el
área de pediatría, oramos y me incorporo a un grupo de hermosas mujeres que
pasaron habitación por habitación cantándole a las madres de grandios@s niñ@s que
estaban en el lugar; yo que tanto hablo fue una de las mañanas donde menos lo hice. Pude acercar mi guitarra a gran parte de los infantes que estaban en
cama, traté de hacerlos reir, muchos se emocionaron con la música, con las seis
cuerdas de la vieja Johana; Madres llorando, pequeñ@s riendo, corriendo,
cantando, un pueblo sirviendo y muchísimos corazones transformados.
Yo que fui a
dar, quedé impactado por lo mucho que recibí, eso suele ocurrir y por ello la sed de hacerlo. Importante acotar que "mis armas", ni son mías ni son nada sin el Espíritu de Dios.
Me llamó un amigo y tuve que salir con prontitud del lugar; Ka me dice: “¿Cuándo nos vemos? Ya sé, cuando vaya a tu célula
o en el próximo servicio” y esas palabras, ese comentario fue el mango en el helado.
Infinitamente bendecido por Dios. ¡Jesús nos envía! ¿Asumes el reto?
Mariano Montilla
18/05/2015
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