Hoy tomé mi
guitarra acústica, esa que tengo desde los 15 años, que he dejado guardada en
casa de mi abuela . Esa vieja guitarra es un arma
en todo momento y aunque poco la use, está allí para hacer maravillas.
Degusté su sonido,
su textura; he pensado todo el día en cuan valiosa es y la variación de su uso conforme
a la existencia de otros instrumentos musicales; cada instrumento tiene sus propósitos,
su belleza y sus distintas acciones dentro de las canciones. Pero todos tienen algo
en común, son afinados por el Maestro y ejecutados conforme a la necesidad
existente.
Muchos se
llenan de polvo, se desafinan y pueden pasar largos períodos sin uso. Antes de
salir a la batalla, son limpiados, afinados, restaurados, perfeccionados para
agradar; hay canciones donde su uso es muy breve, muy suave, así como también
hay otras donde su presencia es esencial, siguen siendo valiosos instrumentos y
desarrollando los objetivos del Maestro.
No importa
cuanto tiempo pasen, estos instrumentos recuperan su valor en las manos del
Maestro.
Recordemos que
en las sinfonías todos los instrumentos juegan roles importantes y que los
silencios también son necesarios para enamorar a los oyentes.
Mariano Montilla
29 septiembre
2013

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