jueves, 14 de enero de 2016

Una noche...

Una noche juntos,
Como en los viejos tiempos,
Vuelve como respuesta oportuna tu presencia
Y tu poesía reconfigura la rutina,
Nos inundas en tu perfume y música
Y vuelvo a tu perfecto amor.

Me miras, me limpias, me hablas,
Me revelas nuevas metas,
Y al sentirme confrontado con tus letras,
Me sonríes y recuerdas
Que hay mucha gente por amar,
Que calles, carreteras, bares y hogares
Necesitan de tu paz.

Nuevamente me sonríes y refrescas mi mirada,
Sabes bien que necesito agua para el largo camino;
Renuevas mi espíritu,
Cortas dudas y perezas,
Fragmentas mi ego,
Me irradias de amor, se refleja, contagias, inquietas
Y ambos transitamos disonantes
Ambos rompemos este desafinado sistema.

Te busque o no me brindas el perfecto amor,
Y cambias una vez más los diagnósticos,
Salvas vidas, y les das sentido a lo poco visto,
Aunque ocurre seguido, insisto en que no deja de sorprenderme.

Exhalo, cierro mis ojos, oro,
Te reconozco y mis letras comparten un poco
De lo que haces a cada instante,
Tu sacrificio en la cruz trasciende,
Y el impactante perfume de tu gracia,
Diluye mis temores y convence al alma
De continuar caminando entre la furia,
Con una mente impregnada de una redentora pasión.




Mariano Montilla
02-01-2016

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