martes, 6 de septiembre de 2016

Una historia detrás de la Arepa


                                                           Fotografías: Sofía Belandria
Los Conflictos
Llegar a casa los lunes, se convirtió en uno de los escenarios más difíciles de la semana; son los días en los cuales mis viejos tienen la oportunidad de comprar alimentos regulados por su número de cédula.  Cada lunes en la noche compartían conmigo una historia más incómoda, que transitaba entre el aumento del tiempo de espera en cola (6, 8, 10, 12 horas; un incremento aproximado de dos horas por semana); el aumento de la agresividad, irrespeto, malandreo y coleadera por parte de otros consumidores; la disminución de los productos que podían traer a casa, aunado al malestar físico y emocional que esto genera, donde la impotencia y humillación preponderan en sus descripciones.

Esta problemática se sumó a las otras habituales y generó nuevos conflictos y retos no sólo en mi hogar; como ser sociable puedo constatar que es uno de los monstruos que enfrentamos a nivel nacional.  Problemáticas que se viven y manifiestan de diversas formas, desde los múltiples chistes con el consumo de mangos hasta las críticas más desesperadas y actitudes negativas, reaccionarias, conformistas y/o violentas ante una ruda realidad que no se reduce al tema alimenticio.

Las Respuestas
Conversando estos y otros malestares con mi hermano Ray, asumimos retos que cambiaran un poco nuestras dinámicas: el mío se orientó más hacia la obligación de producir contenidos que incidan en la transformación individual-colectiva; el reto de él se orientó a la búsqueda de una alimentación menos costosa (tiempo/dinero) y nutritiva.

Dos meses después de aquella conversación, yo tengo varios ensayos, y él ha solucionado la alimentación de su familia con berenjenas, pata de cordero, zanahoria, remolacha, yuca, tocino (grasa que sustituye al aceite) y todo aquel rubro que consiga a buen precio, y para el cual además de caminar por varios mercados y sectores de la ciudad, necesitó obligatoriamente decidir tener una alimentación (vida) alternativa.

Al ejemplo de Ray, sumo el de Sofía, quien tiene rato degustando y promoviendo la realización de arepas de plátano verde, yuca, ocumo con afrecho, remolacha y zanahoria.    Actualmente no solo ellos están aplicando éstas y otras alternativas, que además de generar un nuevo menú, despiertan un proceso creativo y crecimiento (psicológico, emocional y espiritual) bien interesante.


El Cambio
Finalmente, la crisis me llevó a organizar mi tiempo, dinámicas y prioridades, comprar un kilogramo de yuca, enriquecer las indicaciones de mis amigos con un tutorial en YouTube (https://goo.gl/RiAKHf), y hacer mis primeras arepas de este tubérculo recomendado para situaciones de gran desgaste físico y mental, y subutilizado en muchos de nuestros hogares.

Dios, música, yuca, un rayo, un cuchillo, olla, platos, queso, mantequilla y un sencillo procedimiento: cocinar, rayar, amasar, asar.   Mientras estaban en el sartén a fuego muy bajo iban abombándose las arepas, -su aspecto era muy similar a las arepas de trigo que elabora mi madre-, una vez asadas, al colocarlas en el plato y abrirlas su olor fue similar al que describió Ray: “es como el olor que desprende los jojotos sancochados”, jajaja; un poco de mantequilla, queso y a comer.



Este lunes seis de junio, no solucioné los problemas generados por la escasez de alimentos pero pude regalar a mi hogar una noche distinta, reafirmar el compromiso de seguir luchando y buscando alternativas a aquello que nos aflige.  Con aproximadamente 900 gramos de yuca, que tienen un costo cercano a los 650 Bsf pude elaborar cuatro arepas (sin sumar la inversión para rellenarla), no es una alternativa tan rentable pero económica ante otras prevalecientes.

Agradecimiento
Resumiendo el proceso: no solo compartí con otras personas mis dificultades sino mis alternativas y escuché las suyas; asumí compromisos, reorganicé mis tiempos e inversiones, tomé decisiones de bienestar que me conducen a otras, acarreándome otros frutos y nuevos retos.

Agradezco a Dios por cada uno de ellos, le agradezco por cada circunstancia que ejercita mi fe y le añade su toque a nuestras acciones. Espero puedan asumir este y otros retos, tod@s lo necesitamos.

Mariano Montilla

08-06-16

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