martes, 6 de septiembre de 2016

Notas del conversatorio: Globalidad, Politeísmo Funcional y Postmodernidad.


global


En el marco de conservatorios los miércoles…

De acuerdo a la época, el ser humano se ha sumergido en diversos espacios que le brindan la posibilidad de llenar el vacío o la falta con la cual en ocasiones convivimos, dichos espacios están tocados transversalmente por el sistema de creencias, el imaginario cultural, las prácticas del momento, entre otros.

Particularmente en épocas más recientes, las globalidad ha abierto un abanico de posibilidades que permite poseer pequeñas esferas de conocimiento que nos dan una “suerte de libertad” para cuestionar y despegarnos de lo tradicional, y así comenzar a construir una verdad única propia e individual y que no tendría por qué caer en contradicción con otras, dándonos la falsa sensación de horizontalidad entre pares.

Esto, ha dado paso a crear nuevos “plexos de espacios simbólicos” en las creencias, y además viene a representar un cambio en el plano real, simbólico e imaginario. Quizás, antes, en el plano imaginario había un espacio para un Dios único, pero desde que el relativismo comienza a robarle espacio al absolutismo nos permitimos concebir una multiplicidad de dioses (que se insertan en esas pequeñas esferas), ahora, un cambio en lo imaginario, implica en sí un cambio en el plano de lo simbólico, donde podemos comenzar a ver imágenes multifuncionales, que dejan de lado la unicidad y exclusividad de lo divino (y de muchas otras cosas, pareja, profesión, entre otros), generando la inconveniencia social de profesar una cosmovisión rígida, ante lo cual, el sujeto busca adaptarse a los cambios, esto, no siempre va en paralelo con las instituciones a las que él se “suscribe”.

En lo real, el desafío se presenta como aquello que se devuelve de este embrollo hacia el ser, cabe preguntarse… ¿Están desencantados el hombre y la mujer postmoderno? ¿Qué perdió el sujeto al restarle importancia a su monoteísmo primigenio? ¿Qué costo ha representado la incorporación de múltiples divinidades al tratar de sustituir la única? ¿Cuánto debemos ampliar nuestro espacio simbólico para que pueda darle cabida a la multiplicidad de divinidades, creadas o por crear?
Con la llegada de la modernidad (industrial y global) el rol de los seres divinos fue desplazado a los seres humanos por el deseo y promesa de los eruditos de las ciencias de obtener mayor felicidad. Por ejemplo en los artistas de la antiguedad, la musa ocupada un rol importante en la obra de cada autor, la misma poseía la responsabilidad de inspirar o excusar al artista por la calidad de su trabajo; actualmente dicho personaje se ve menospreciado e insuficiente ante las múltiples fuentes de creatividad y herramientas que nos ofrece el mundo globalizado, entiéndase desde libros pdf gratis hasta videotutoriales de como desarrollar las distintas técnicas artísticas. Esto nos muestra como la expresión de lo más íntimo del ser, se enfrenta a un mundo ilimitado donde el sujeto no solo adquiere una mayor responsabilidad por su éxito o fracaso, sino donde el mismo siempre tiene que estar produciendo para mantenerse en el amplio mercado, trayendo esto complejas implicaciones emocionales en las cuales resulta difícil conocer la mejor y más sana alternativa de felicidad disponible.

Con tanto dinamismo, inquieta ver ¿qué paso con las instituciones?, ¿se movieron o se quedaron en otro espacio-tiempo? ¿Y las iglesias?, si bien la respuesta está enmarcada desde lo individual pareciera que una sociedad en constante cambio demanda transformaciones institucionales, que permitan acoger el nuevo espacio simbólico del sujeto.

Referencias:
Josexto Beriain, La lucha de los dioses en la modernidad. Del monoteísmo religioso al politeísmo cultural. Barcelona, Anthropos, 2000.

Próximo conversatorio:

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